Crematorio, de Rafael Chirbes


 
Esta novela se publicó cuando el caso Gürtel aún no había saltado a los medios. Se conocía la especulación levantina por la prensa, pero todavía era Marbella quien ocupaba las primeras planas.

Yo la leí un par de años después, en el momento preciso que estallaba el escándalo, abrumada por la precisión de los datos que manejaba el autor, aunque la mayor parte de lo que cuenta no era precisamente un secreto para cualquiera medianamente informado. 

El diario ABC la nombró -hace algo menos de un año- la segunda mejor novela en lo que llevamos de siglo por detrás de La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa. Espero que continúe por mucho tiempo en la misma posición porque lo cierto es que todavía no hace tanto que cambiamos de centuria.

A Rubén Bertomeu, -un arquitecto que decidió dejar los planos encima del tablero para dedicarse de plano a especular- le corresponde el papel del triunfador. La novela arranca con el fallecimiento de su hermano Matías, y las reflexiones que suscita en él este hecho. A través de su monólogo interior y del resto de los personajes recorremos vidas muy distintas, motivaciones opuestas que, no obstante, no dejan de influirse más de lo que parece a primera vista.

La opulenta sociedad de la primera década de este siglo es retratada sin piedad, analizando los mecanismos que la sustentan y sin pasar por alto corruptelas y desmanes. Pero sobre todo pone de manifiesto la existencia de la enorme burbuja inmobiliaria que, inevitablemente, daría lugar a la actual situación.

No obstante, y a pesar del panorama manifiestamente próspero, el tono general es de derrota. Se han perdido las ilusiones, pocos pueden dormir tranquilos, la solidaridad no se conoce, y la honradez no es más que mera fachada. Un repaso amargo por la ambición sin límites, el fracaso de los ideales y la sordidez que acaba imperando cuando se busca el éxito a cualquier precio.
Con su prosa irreprochable, el novelista presenta unos personajes bien construidos, que se complementan entre sí y constituyen un retrato social y personal perfectamente reconocible.

Más tarde se rodaría la exitosa serie televisiva, que no he visto, aunque me hubiera gustado por lo menos echarle un ojo para comprobar si es fiel a la novela. Ojalá me equivoque, pero me temo que solo se han basado en ella para construir un relato oportunista y mucho más comercial que el modelo.
 Todavía después, Rafael Chirbes publicó En la orilla, que me apresuré a leer y no tardó en decepcionarme porque, ingenua de mí, después de aquel tremendo éxito todavía esperaba encontrarme algo parecido a Crematorio.

PRIMERA EDICIÓN:  2007 - EDITORIAL ANAGRAMA (COLECCIÓN NARRATIVAS HISPÁNICAS) - PÁGINAS: 424

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