En compañía de Toni Morrison

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Cualquiera que haya entrado en el territorio mágico de las pesadillas, allá donde la realidad se tambalea, las fronteras éticas se diluyen y hasta la propia identidad comienza a hacer aguas reconocerá el abismo al otro lado del cristal. Es lo que ocurre cuando leemos –entre otros– La saga fuga de Jota Be, lo que sea de Carpentier, La vorágine, Cien años de soledad, un relato de Poe o El hombre que se enamoró de la luna. Sea porque no reconocemos aquello que se narra, porque lo reconocemos demasiado bien o porque un temblor vergonzante nos recorre los intestinos, queda claro que quien puede conducirnos más allá de la frontera de nuestra confortable y miope lógica humana, además de ser un genio, nació con el grito pegado a la piel y siente la necesidad de sacudírselo, aunque el grito en cuestión posea dientes (o espinas) y no acabe de soltarse por mucha contundencia que se ponga.
Entonces, ¿qué ocurre cuando el grito pegado a la piel es la piel misma, una piel negra inscrita en el núcleo del racismo? Si esa piel envuelve a un ser humano llamado Toni Morrison –mujer para más inri– su exquisita habilidad para comunicar sentimientos y situarnos, más allá de lo visible, en el universo de aparecidos, conjuros y premoniciones, le habrá valido, en primer lugar su posicionamiento en un lugar destacado del panorama literario estadounidense, la concesión del Pulitzer y, en 1993, de uno de los premios Nobel más justificados de su historia.
Pienso en La canción de Salomón, pienso en Beloved y tantas otras. Discriminación, amor, dolor y magia son hilos con los que Morrison teje unas tramas tan conmovedoras como terribles –con el mérito añadido de no aproximarse ni remotamente al melodrama– y, de alguna extraña y original manera, optimistas. Tal vez porque la liberación flota siempre como una esperanza más o menos próxima, incluso si la encargada de que esta se produzca es nada menos que la muerte.

Comentarios

  1. Siento cierto vértigo al comprobar cuantos autores y autoras ya admiro sin haber leído todavía ningún libro suyo. Ese vértigo de saber que hay tanto por leer y no alcanzar a todo. Toni Morrison está entre esas autoras que tengo pendientes, y no sólo uno de sus libros, no...

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Pues ya puedes comenzar con la "Canción de Salomón".Allí encontraras , además de una gran novela, otra forma de realismo mágico,ese que queda oculto por las nieblas de algún caribeño con bigote.
      Ánimo y después "La isla de los caballeros"....

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    2. Hola, Ana. No se puede llegar a todo ni siquiera alguien tan prolífica como tú leyendo. A mí también me pasa con los libros que reseñas. Aunque pienso que, si finalmente le haces un hueco, te va a encantar Morrison.
      Manuel, La canción de Salomón está leída y reseñada en este blog. Puedes pinchar en el título que aparece en la reseña o en la lista de más leídos, en la columna de la dercha, arriba. Hay mucho realismo mágico en el boom sudamericano de los 60-70, no solo García Márquez, también Carpentier y muchos otros.
      Saludos a los dos

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  2. Por si a alguien le interesa, otras reseñas mías de Morrison:

    http://unlibroaldia.blogspot.com/2011/07/toni-morrison-beloved.html

    http://unlibroaldia.blogspot.com/2014/01/toni-morrison-la-cancion-de-salomon.html

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  3. Hola, empecé a leerte en "Un libro al día" y en general coincidimos en los gustos y opiniones. Me alegro de que tu blog me inspirase la lectura de "Orlando".....una novela muy divertida y desprejuiciada! Y ahora me convenciste también de leer a Toni Morrison.

    Saludos!

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  4. Me alegro mucho, Gabriel. Morrison es maravillosa pero, ya sabes, cada uno tiene sus gustos.
    Espero que no te decepcione, ya nos contarás.

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