Zona, de Mathias Enard

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Matias Enard está de actualidad por el Goncourt concedido hace unos meses a Boussole (Brújula), su última novela, y parece que, esos ecos están llegando a España por fin. Pero realmente no ha dejado de ser noticia desde que publicó la primera de sus obras hace ya década y pico. Autor riguroso, concienzudo y concienciado, anclado al presente más atroz, sin olvidar las huellas del pasado y los interrogantes que plantea el futuro, merecedor de diversos premios –entre ellos el Goncourt de los Estudiantes en 2010– y distinciones como el grado de Officier, de la Orden de las Artes y las Letras concedida este mismo año. Pero nos hemos ofuscado con fuegos de artificio galo como los Beigbeder y los Houellebecq, y olvidamos a autores como Enard, más eruditos y enjundiosos, si bien afortunadamente menos mediáticos ya que su lectura  tiene menos morbo y es mucho más exigente.
Zona es una novela que, debido a su gran complejidad, no puede explicarse. Me quedaría corta si dijese que retrata este principio de siglo mediante un mosaico constituido por miles de teselas metálicas que reflejan, a su vez, otras realidades y sus implicaciones, y que para ello su autor ha manejado toneladas de testimonios, personales y documentales, y se ha valido de su singular experiencia viajera, pero no dispongo de otras palabras y tengo que expresarlo así.
La crueldad, la avaricia, las luchas por el poder han convertido el suelo europeo y la costa mediterránea en un enorme campo de batalla ocupado por sucesivos ejecutores, en el territorio de la devastación, pero también del complot y la anarquía. Lo de menos es el pretexto que da fundamento a la novela, ese agente doble que planea apartarse de la zona caliente camuflándose en la identidad de otro, de un muerto viviente que nunca reclamará nada. Lo de menos es ese viaje casi eterno que constituye el pretexto idóneo para ese extensísimo y enrevesado flujo de conciencia. Importa, y mucho, el continuado debate ético en que nos sumerge, el escepticismo, y subsiguiente actitud nihilista, que deriva de su relato, la destrucción de mitos que parecían inalterables. Y su consecuencia, la certeza absoluta de que los culpables están en cualquier bando. También las víctimas, la parte más débil, que se usa como moneda de cambio para toda clase de ambición.


ZONE- PUBLICACIÓN: 2008 (EN CASTELLANO: EDITORIAL LA OTRA ORILLA, 2009) – TRADUCCIÓN: ROBERT JUAN-CANTAVELLA – PÁGINAS: 404

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