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Comentarios

  1. Bueno Manuel, esa es tu opinión, la mía está aquí.

    http://orlandiana.blogspot.com.es/2013/11/intemperie-de-jesus-carrasco.html

    Si la quieres comentar, debatiremos pacíficamente.

    Un saludo

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    Respuestas
    1. La paz es para los cementerios. Creo que ya lo discutimos en alguna ocasión. Lo de la paz no, lo la "Intemperie".
      Pero feliz de leerte y aprender.

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    2. Sí, claro, tú estabas en contra y los demás a favor. Ese día te tocó a ti ir en contra del mundo, en cambio con las "durmientes" fui yo la que no tuvo más remedio que llevar la contraria.

      Y nada, si te pasas por aquí y te apetece, di algo ¿vale?

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  2. Se me olvidaba: insisto en que hay que leer a David Foster Wallace (o intentarlo) porque es uno de los imprescindibles de hoy día, en grupo o individualmente, eso da igual. Yo tengo pendiente La escoba del sistema y otro. Claro que, si te animas, puede que me lo agradezcas o que me tires el libro a la cabeza.

    Y los suyos suelen ser gordos jeje.

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  3. La de Mónica Crespo Doval (Bergara, 1974) y su libro “Las madres secretas” esta tarde en la Sala Bastida del Azkuna Zentroa ha sido la presentación que todos quisiéramos disfrutar al menos una vez en la vida: ejecutada con la maestría de una clara oradora y una apasionante artista, recibida por el público con un cariño más que entusiasta –no en vano nos juntamos una parte del alumnado de los exitosos talleres de relato breve- y con Jon Bilbao y Vicente Huici como interlocutores de lujo.
    Uno sospecha que Mónica es tan escritora como lectora; la concienzuda y valoradísima profesora es también una esforzada alumna: de Ramiro Pinilla, en su célebre taller de Getxo, sí, pero también de una retahíla de primeras espadas en Buenos Aires, Turín, Barcelona y Praga. Todo es parte de lo mismo. Su pasión por escribir y por la mejor literatura nos la brinda en sus clases y ahora en este su primer libro, que a todas luces merecía un pistoletazo de salida tan rotundo como el que vivimos hoy. Esto no ha hecho más que empezar,
    Amantes del lenguaje mágico y del cariño para decir bien y callar mejor, del soñar mundos fantásticos que nos remiten a este y de buscar preguntas tanto como respuestas en el Arte….estén atentos. Mónica Crespo ha venido a hablar de su libro y de verdad que hay pocas ocasiones en la vida de disfrutar de un preámbulo así para una lectura que promete lo mejor.
    Crucemos los dedos para que semejante talento, tan perfeccionado y en plenitud creativa, siga mucho tiempo por estos lares.

    Aurelio Gutiérrez Cid

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  4. Quien logre no dejarse arrastrar por la envidia, encontrará una fuente casi ilimitada de inspiración en “Escribir”, de Thoreau (mediados del XIX), presentado en el taller literiario de Mónica Crespo. Un escritor capaz de defender tanto una vuelta a la naturaleza como una vuelta a la civilización, y que en la bella edición de Pre-textos recoge en párrafos sus reflexiones –profundas, bellísimas, genuinas- sobre el arte, el lenguaje y la escritura. Un breve libro que quisiera haber leído más deprisa, tal es su riqueza, pero que precisamente por ello requiere pausas y provoca una placentera digestión. En suma, un libro de ¡10€! que seguro ocupará en la mente y el aprecio de quien lo abra mucho más espacio que en cualquier estante.

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  5. Érase una mujer que fabricaba su soledad para entregársela al amor de su vida -la escritura- sin por ello dejar de amar a los niños del parque cuyo ruido le impedía trabajar. En "Ecrire" ("Escribir") Marguerite Duras no se sincera para la Historia ni para ninguno de sus muchos amantes, con los que sólo compartía unas pocas facetas. Lo hace buscando ser comprendida, aceptada y amada. Aún no he terminado el libro (descatalogado en castellano) pero confieso que me tiene en el bote. Tiene una prosa diáfana y bellísima, a diferencia de algunas de sus novelas que he tenido que abandonar, Y juraría que lo escribe una hermosa mujer vestida sólo con el wisky que usaba como medicina, según sus propias palabras. ¿Es posible que este libro no fascine?

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  6. Se agradece mucho que en el autor de “Reanudación de las hostilidades” (de poesía y relato) sea claro y, más que sincero, íntimo, al tratar cuestiones y fantasías muy duras, pero, sobre todo, que lo haga de una forma literaria elaborada, correcta, estéticamente trabajada y muy, muy libre.
    Me molestaría decir que el libro abre una ventana al mundo del alcoholismo, las relaciones tóxicas, las drogas y la locura, porque lo cierto es que una vez terminado el libro, sólo puedo querer más a su autor, Nacho Vegas; sus muchos valores, que incluyen grandes dosis de honestidad y piedad, y sumarme a su bando, aunque sea sólo como lector. No debiera invitarle a una copa, pero es uno de los pocos artistas con los que me tomaría con gusto un café, con las orejas limpias y todo el tiempo del mundo. Y luego otro café, si se tercia.
    Esta segunda incursión en la narrativa matiza y valoriza su trabajo como cantautor y creo que para quien le guste su música es una faceta imprescindible para conocer y apreciar un desamparo convertido en raro diamante. Sigue en ello.
    Página final “…y llegará un día, señor,/en el que saldremos victoriosos./Entonces habremos ganado/ Pero no del todo.“ …
    Vamos, Nacho. Sigue creando. (Un año después de este libro publicó su disco doble VIolética, que merece reseña aparte).

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