El asesino dentro de mí, de Jim Thompson
La novela negra ha pasado por muchas fases. Así a grandes rasgos, tras los primeros investigadores, por lo general amateurs, que se basaban en sus habilidades deductivas para descubrir al criminal, encontramos al detective profesional sin escrúpulos, con una vida personal desastrosa y procedimientos de dudosa ética -incluso mafiosos a veces- hasta llegar a la truculencia que impera hoy en día. Se diría que se han explorado todas las posibilidades y queda poco por hacer, pero es una sensación engañosa. El asunto va a seguir dando mucho de sí y la creatividad de los novelistas es inagotable, así que doy por hecho que estos seguirán adaptándose a los tiempos y aún nos aguardan muchas sorpresas. Si esta novela fue original en su momento se debe a su vertiente introspectiva: el punto de vista se encuentra en la mente del asesino, lo que supone dar un giro psicológico al enfoque tradicional del género.
Esto se une a la fascinación que produce ese ambiente, sórdido y encantador a la vez, de las pequeñas poblaciones rurales estadounidenses -lo que suele conocerse como la América profunda- donde todo el mundo se conoce y existe una ley no escrita muy rígida sobre lo que está permitido y lo que no, así como constantes chismorreos y una atmósfera de lo más inquietante, muy proclive a este tipo de ficciones.
Aparte de lo bien y rápido que se nos pone en situación -con cuatro pinceladas el lector se hace cargo de cómo se relacionan sus habitantes y de la atmósfera que se respira allí- el punto fuerte de la novela radica en la descripción del personaje principal, en cómo es su vida actual, qué pasado sigue condicionándole, a qué se dedica, de qué forma se mueve entre los vecinos y, por encima de todo, qué proceso atraviesa su mente durante el transcurso de los hechos. Porque el personaje evoluciona. Aunque le puede la soberbia -que disimula muy bien-, está muy pagado de sí mismo y es, por tanto, poco dado a cambiar de idea, asistimos a sutiles cambios en su forma de pensar y actuar, como un camaleón que se adaptase a lo que sucede en su entorno pero de una forma muy progresiva, tanto que quizá tardemos en caer en la cuenta hasta que la transformación se hace evidente.
A finales de los años cincuenta, Lou Ford, hijo de un reputado médico de su localidad ya fallecido, trabaja como subordinado del sheriff y goza de su entera confianza, así como la de todos sus conocidos. Es un joven apacible, que soluciona los conflictos fácilmente, mediante el diálogo y una serenidad digna de admiración. O eso es lo que piensa de él su entorno y el motivo por el que goza de popularidad entre los vecinos.
Vive cómodamente en la gran casa paterna de la que le gustaría deshacerse pero le falta el empuje necesario, sale con Amy, la típica novia de siempre con quien comparte amistad desde la infancia y con la que, se supone, envejecerá tras un largo matrimonio, rodeados ambos de su descendencia. Es cierto que oculta una doble vida: existe otra mujer y, lo más importante, un rencor que le envenena y un pasado cuya culpabilidad, a su pesar, arrastra como una losa. En el fondo, odia el pueblo, su profesión y ese clima opresivo que le rodea. Desea salir de allí, pero los compromisos adquiridos unido a un temperamento torturado que esconde muy bien y a una cobardía fruto de la sobreprotección paterna, le impiden tomar la decisión, aunque piensa obsesivamente en ello.
Tanta hipocresía por su parte le ha situado en un callejón sin salida. Por un lado, la amante le estorba pues teme que su aventura salga a la luz, por otro, no tiene ninguna intención de casarse con Amy, y para completar el conflicto, siente unos invencibles deseos de venganza. Todo esto unido, en su caso, parece conducir al crimen, uno o varios, si quiere salvar los obstáculos que le vida ha puesto en su camino e iniciar la vida en otro lugar, fuera de allí. Para conseguirlo pone en marcha un plan, que va modificando al compás de las circunstancias, y cuyos efectos no solo no son los previstos sino que le conducen a irse enredando cada vez más en su propia madeja.
¿Qué más quieren que les cuente? Cualquier cosa que dijese a partir de ahora destruiría la intriga imprescindible en cualquier producto del género. Lean la novela y conocerán a un personaje singular, tan despreciable como puedan imaginarse y tan bien descrito por Thompson que, a pesar de todo, no nos cuesta nada comprenderle. Pero seguramente ya lo conocen, si no en su versión literaria, por la películas de 1956 y 2010 basadas en ella. En esta última -que es la que conozco- se ha sustituido la complejidad psicológica del modelo por unas cuantas escenas muy violentas que alimentarán el morbo de unos cuantos. Claro que, como suele suceder, el libro es bastante mejor.
TÍTULO ORIGINAL: THE KILLER INSIDE ME - PUBLICACION: 1952 - EN ESPAÑA: 1987 - EDICIONES JÚCAR Y OTRAS - TRADUCCIÓN: GALVARINO PLAZA - PÁGINAS: 227 aprox.
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