El vino de la juventud, de John Fante

Este volumen de relatos está dividido en dos partes. Los que componen la primera tienen carácter autobiográfico y, si bien cada uno de ellos es independiente de los otros, pueden leerse también como una novela, aunque impresionista y sin desenlace explícito. En la edición de 1940 aparecían solo estos trece primeros bajo el título de Dago red. Posteriormente, se añadieron los siete restantes –hasta entonces dispersos por haber aparecido en fechas y publicaciones diferentes– con el título conjunto de Últimas historias.

Vinazo es el desafortunado título dado en castellano a la primera. Está escrita en primera persona y la voz narradora es la de Jimmy, el primogénito de una familia oriunda de Italia y residente en una pequeña población de Colorado. A través de él se nos muestra la ideología, condiciones de vida y peripecias de un matrimonio italiano y de sus hijos, nacidos ya en suelo estadounidense. De un episodio a otro, contemplamos su perspectiva –que va evolucionando a medida que se hace mayor– sobre diversas cuestiones que le afectan: la vida de sumisión y sacrificio, con la consiguiente pérdida del esplendor juvenil que le ha tocado en suerte a su madre (Un secuestro en la familia), el sesgo religioso de la educación escolar (Monaguillo, Grandes ligas, Camino del infierno), las privaciones aceptadas con naturalidad (Primera comunión), la vergüenza de sentirse inmigrante (La odisea de un macarroni), algunas pillerías adolescentes (La canción tonta de mi madre) y, planeando sobre todos ellos, el orgullo inicial y posterior frustración de un padre albañil, consumido poco a poco por la convicción de que a los que son como él no les está permitido prosperar. Este hombre dejará de ser un ídolo para Jimmy y se convertirá en todo lo contrario cuando volvemos a encontrar a este ya en su primera juventud, estudiando en otra localidad, convertido en ateo y soñando con ser escritor algún día (Hogar, dulce hogar).

Puede que, al haber seguido su trayectoria tan de cerca, le hayamos tomado cariño a este chico, pero la contundencia y exactitud del retrato social y psicológico realizado por Fante es igual en cada uno de los veinte relatos que integran El vino de la juventud. Sin olvidar que en los cinco primeros de Últimas historias el Jimmy todavía muchacho añade más detalles a sus andanzas y, salvo algún nombre o detalle irrelevante, se mantiene la coherencia con el argumento de la serie anterior. En ellos encontramos nuevas travesuras (El sinvergüenza), una escapatoria efímera (En primavera), una nueva versión del encuentro entre sus progenitores (Ya no quiero ser monja) o la forma en que el padre elude los intentos por ser incorporado a la parroquia (El dios de mi padre). Por último, se nos ofrecen dos tramas autónomas aunque coincidentes en el asunto del amor no correspondido. Sorprende el realismo de sus planteamientos así como lo exacto e inflexible del análisis a pesar de la economía de recursos. La señora Flores de El soñador y el filipino Julio Sal en Helen, tu belleza es para mí (único de todos ellos narrado en tercera persona) son dos protagonistas muy distintos –y en absoluto idealizados– que nos muestran las míseras condiciones de unas vidas que en aquellos años veinte no han conocido nada mejor y, que a pesar de la rudeza de los ambientes, consiguen enternecernos al máximo.


THE WINE OF YOUTH- PUBLICACIÓN: 1985 – EN ESPAÑA: 2013 – EDITORIAL ANAGRAMA (COLECCIÓN PANORAMA DE NARRATIVAS) – TRADUCCIÓN: ANTONIO-PROMETEO MOYA – PÁGINAS: 320 (aprox.)

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